Después del acuerdo alcanzado el pasado 16 de septiembre, en el juzgado de Ourense entre Insa y nuestro compañero Raül, en el que se reconocía la improcedencia de su despido y le pagaba el equivalente a 30 días días por año más un lineal por los daños ocasionados en concepto de indemización y se comprometían a realizar los pagos de la incapacidad temporal en tiempo y forma, creíamos que la pesadilla de Raül y su familia había llegado a su fin. Desgraciadamente no ha sido así, la empresa ha vuelto a las andadas y en octubre volvieron a retrasar nuevamente el pago. A pesar de todos los trámites y llamadas hechas por nuestro compañero y nosotros mismos, los responsables se han ido pasando la pelota unos a otros hasta que les ha llamado el secretario judicial y les ha recordado el compromiso adquirido. Por fin, tres dias laborales más tarde, se realizó el pago. La empresa alega que el pago de la prestación se debe de realizar cada 35 días de baja documentada, así que tras presionar mucho les hemos sacado el compromiso por escrito de que el pago se realizará puntualmente cada 28 días de baja.

Parece mentira que tras el compromiso de pago en tiempo en forma en la conciliación y el informe de la Inspección de trabajo dando la razón a Raül en las dos denuncias interpuestas por los retrasos todavía se sigan produciendo estos retrasos.

La pesadilla de nuestro compañero Raül empezó el mismo momento en el cual le dieron un puntapié y lo mandaron a la calle con mujer en paro de larga duración y cuatro hijos que mantener. Precisamente, el día anterior lo habian felicitado públicamente conjuntamente con sus compañeros de equipo por su profesionalidad y su buen hacer. En ese momento comenzó su calvario ya que debido a las formas en las que fue tratado en el momento de la ejecución tuvo que ser ingresado en urgencias por un ataque de ansiedad, por lo que le dieron la baja por incapacidad.

El retraso en los pagos empezó en agosto cuando debía cobrar la prestación de julio. El departamento de Prevención de Riesgos Laborales le entregó una carta en que se le informaba que Insa, como empresa colaboradora de la Seguridad Social, se hacía cargo de la prestación mientras durase su incapacidad. Cuando Raül viendo que pasaban los días y a pesar de haber entregado los partes, no se le ingresaba la prestación, intentó ponerse en contacto con la persona encargada de realizar los pagos. Al no obtener respuesta, contactó con el abogado que estaba llevando la demanda por su despido y con nosotros. Tanto el abogado, como el secretario general de esta sección llamamos a los diferentes departamentos involucrados en el pago de la prestación para conocer los motivos del retraso. La actitud de la empresa fue, como mínimo chulesca, “pagaremos cuando toque” fue la respuesta que nos dieron. Ante esta situación se llevo a cabo una campaña de mailing desde diferentes órganos de CGT para informar a la directiva de la situación y comunicarles que tomaríamos las medidas oportunas, tanto legales como sindicales, para que se le pagase a nuestro compañero. La campaña surtió efecto, a las pocas horas de empezar se le hizo un ingreso urgente a Raül desde una oficina bancaria de Madrid. Lo mismo que ocurrio en el mes de octubre una vez arrancado el compromiso arriba indicado.

En los meses que lleva de baja las irregularidades en el cobro de la prestación han sido continuas. Desde la Coordinadora de Informática de CGT y desde esta Sección se ha denunciado publicamente la situación y no pararemos hasta que cesen estos atropellos. Esperemos que este mes de noviembre, la empresa cumpla de una vez con los acuerdos alcanzados con nuestro compañero.

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